CIUDAD JUÁREZ, México — Una agencia de las Naciones Unidas,

con fondos del Departamento de Estado de EU, está transportando a miles de

inmigrantes desde la frontera entre México y EU de regreso a América Central en

un programa que ha provocado la ira de los defensores legales de los migrantes.

Los defensores cuestionan si los migrantes comprenden completamente sus

derechos cuando aceptan boletos de avión y autobús gratuitos rumbo a sus

hogares.

El programa estaba en pleno apogeo el martes en esta ciudad

fronteriza al otro lado de El Paso, Texas, donde 63 migrantes hondureños

abordaron dos autobuses alquilados por la Organización Internacional para las

Migraciones de la ONU, que ha transportado a más de dos mil 200 migrantes

centroamericanos a sus hogares desde Ciudad Juárez y Tijuana este año, declaró

un vocero.

El programa de 1.65 millones de dólares, llamado Retorno

Voluntario Asistido, es financiado por el Departamento de Estado hasta el

próximo mes, cuando se espera que se amplíe hacia el este hasta las ciudades

fronterizas de Nuevo Laredo y Matamoros.

"Continuaremos mientras haya una necesidad y las

personas busquen ayuda para regresar a casa", dijo Christopher Gascón,

representante en México de la Organización Internacional para las Migraciones.

Gascón agregó que su agencia está tratando de proteger a los

migrantes que realizan el peligroso viaje hacia el sur.

“En su camino a casa enfrentan los mismos peligros que hacia

el norte. Eso demuestra claramente la necesidad”, indicó.

Los migrantes que usan el programa incluyen a aquellos que

renunciaron a intentar cruzar la frontera, a los que buscan asilo político en

Estados Unidos por primera vez y los solicitantes de asilo devueltos por

funcionarios de inmigración de los Estados Unidos para esperar el resultado de

sus casos en los tribunales de inmigración estadounidenses en México bajo la

política de la administración Trump "Permanecer en México".

A los defensores legales de los migrantes les preocupa el

último grupo, señalando que la agencia de la ONU está alentando a los

solicitantes de asilo a abandonar sus casos sin suficiente asesoramiento legal,

una denuncia que funcionarios de la agencia refutan.

Hasta el momento, 37 mil 578 solicitantes de asilo han sido

devueltos a México para esperar el resultado de sus casos de inmigración en

Estados Unidos. De ellos, alrededor de 400 han abordado los autobuses de la

agencia rumbo a casa, detalló Gascón.

Partir es un gran riesgo para aquellos que aún quieren

solicitar asilo en los EU, dijeron los defensores legales. No hay garantía de

que si los migrantes se van, podrán regresar a través de México legalmente, y

si no se presentan a una audiencia en la corte de inmigración de Estados

Unidos, un juez podría emitir una orden de deportación, de hecho cerrando su

caso y limitando sus futuras oportunidades de asilo.

Los abogados de inmigración están luchando para informar

mejor a los migrantes en las ciudades fronterizas mexicanas sobre sus derechos

antes de que aborden los autobuses hacia el sur. El mes pasado, 30 grupos activistas

internacionales enviaron una carta al jefe de la agencia de la ONU diciendo que

temían que el programa devolviera a los inmigrantes a países de los que habían

huido "por desesperación, no por elección" y que aquellos con casos

de asilo estadounidenses pendientes "quizá no entiendan por completo"

las consecuencias de no comparecer cuando sean convocados por un tribunal de

inmigración de EU".

"¿Es realmente voluntario si las personas no entienden

las consecuencias de lo que están haciendo?", cuestionó Nicolás Palazzo,

abogado de planta de uno de los grupos que firmaron la carta y trabaja con los

migrantes en Ciudad Juárez en el Centro de Defensa de los Inmigrantes de las

Américas con sede en El Paso. "Nuestra preocupación como defensores es que

las personas no estén tomando una decisión verdaderamente informada acerca de

su retorno a casa".

La agencia respondió este mes con una carta defendiendo el

programa, el cual comenzó en la Ciudad de México cuando grandes caravanas de

migrantes centroamericanos pasaron por ahí en su camino rumbo al norte hacia la

frontera de Estados Unidos en octubre.

“Varias personas se sintieron atraídas hacia ese movimiento,

ese flujo, y en algún momento se dieron cuenta de que no era lo que esperaban,

sino que era mucho más difícil. La gente comenzó a buscar ayuda para regresar”,

relató Gascón.

Su agencia instaló quioscos en un estadio de la capital y se

acercó a los migrantes en los refugios, transportando en autobús a cientos de

personas a América Central. En los meses siguientes, la agencia comenzó a

transportar por vía terrestre y áerea a los migrantes a sus hogares desde

Mexicali, Monterrey y Tijuana, dijo.

Este mes, la agencia ha transportado a unos 70 inmigrantes

desde la frontera de Estados Unidos y México a América Central por semana,

aseveró Gascón, la mayoría en autobús, con paradas en Ciudad de México y

Tapachula en la frontera entre México y Guatemala. Algunos regresaron en vuelos

desde Tijuana, y Gascón subrayó que la agencia planea devolver a más migrantes

en avión pronto.

Las tres cuartas partes de los migrantes que su agencia trasladó

fueron a Honduras, una quinta parte a El Salvador y el resto a Guatemala y

Nicaragua, informó Gascón. Más de la mitad eran familias; alrededor de 100 eran

jóvenes no acompañados.

Antes de que los migrantes partan, reciben una orientación

de los funcionarios de inmigración mexicanos sobre las "implicaciones y

consecuencias" de regresar y son evaluados por el programa de la ONU,

añadió Gascón.

Para los jóvenes no acompañados, la agencia de la ONU se

comunica con familiares y los servicios sociales mexicanos para coordinar los

retornos, siempre en avión, puntualizó Gascón. La agencia les dice a los

inmigrantes adultos en el programa Permanecer en México que regresar a

Centroamérica podría poner en peligro sus casos de asilo; que si no se

presentan en la corte de EU, un juez podría ordenar que sean deportados en ausencia,

lo que podría socavar sus futuras solicitudes de asilo. El personal de la

agencia se asegura de que los migrantes estén en condiciones de viajar y se

sientan seguros al regresar a casa, apuntó Gascón.

"No pretendemos apoyar a alguien que teme por su vida

al regresar a casa", confesó. "Nos aseguramos de que las personas

conozcan todas las otras opciones y las evalúen".

Gascón dijo que los retornos voluntarios son solo una parte

de la respuesta de la agencia en la frontera. También brinda apoyo a refugios

en Ciudad Juárez y Tijuana y está explorando formas de ayudar a los migrantes

centroamericanos a encontrar vivienda y empleo en México.

Alex Rigol, quien dirige la oficina en Ciudad Juárez de la

Organización Internacional para las Migraciones, comentó que la agencia

distribuye suministros médicos y artículos de tocador a algunos de los 15

refugios para migrantes locales donde también está tratando de mejorar la

infraestructura, "para ayudar a proteger a las personas que deciden

quedarse".

Rigol advirtió que los empleados no promueven el programa de

retorno voluntario de la ONU con carteles o folletos. "No lo

promocionamos. Solo contactamos a los directores de los refugios para

asegurarnos de que informen a las personas”, citó.

Los empleados de la agencia en Ciudad Juárez se negaron a

permitir que el diario Los Angeles Times los observara filtrar a los

inmigrantes esta semana, alegando preocupaciones de privacidad. El refugio

donde los inmigrantes abordaron los autobuses alquilados se negó a permitir que

fueran entrevistados por motivos de seguridad.

Palazzo y varios otros defensores de los migrantes se

reunieron con el personal de la agencia de la ONU en Ciudad Juárez el 14 de

agosto para expresar su preocupación por la información legal que se está

brindando a los migrantes.

El personal de la agencia en Ciudad Juárez acordó trabajar

con Palazzo para mejorar la información legal proporcionada a los migrantes. También

prometieron remitirle a los migrantes que deberían estar exentos del programa

“Permanecer en México”, incluidas las migrantes embarazadas, discapacitados y

los de la comunidad LGBTQ.

Palazzo definió al transporte vía terrestre de los migrantes

hacia el sur como "otro paso para disuadir y desincentivar a los

solicitantes de asilo de hacer su reclamación legal en los Estados

Unidos".

Pero dijo que el programa de viajes aún no ha tenido un gran

impacto. Cerca de 16 mil migrantes han sido devueltos a Ciudad Juárez bajo el

programa “Permanecer en México”, otros cinco mil esperaban para solicitar asilo

esta semana, y solo una fracción (alrededor de 500, según la agencia de la ONU)

han regresado a Centroamérica bajo el programa de la ONU.

"La gente está dispuesta a resistir", reveló

Palazzo.

Pero otros no.

Juan Santos se encontraba entre docenas de migrantes

centroamericanos en Tijuana que se inscribieron en los vuelos gratuitos de la

agencia de la ONU a Honduras este mes.

Mientras estaba haciendo arreglos para el vuelo en un

refugio para migrantes, Santos explicó que había llegado a la frontera buscando

asilo en EU con su hija de seis años, Kenia. Habían regresado a México con una

cita en la corte de Estados Unidos en enero, demasiado tiempo para esperar sin empleo,

afirmó.

"Estamos perdiendo demasiado dinero sentados aquí,

esperando", criticó Santos. “Y con una niña pequeña, es complicado estar

aquí en Tijuana. No puedo dejarla para irme a trabajar todo el día".

Afirmó que sabía que no era el único.

"En este momento, muchos han perdido la

esperanza", concluyó.

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(c)2019 Los Angeles Times

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