BALTIMORE — En una oficina abarrotada en la Estación Norte

de Baltimore, María Perales Sánchez pasa la mayor parte de sus días trabajando

junto a un grupo de abogados para obtener protecciones legales para los

trabajadores migrantes.

Sin embargo, su propio status en Estados Unidos es incierto.

Antes protegida de la deportación por un programa federal

que cubría a las personas cuyas familias las trajeron a EU cuando eran niños,

Perales Sánchez se quedó en el limbo en 2017. Mientras era estudiante en la

Universidad de Princeton, la administración de Trump eliminó el programa de

Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (<i style="mso-bidi-font-style:

normal">Deferred Action for Childhood Arrivals, o DACA).

Princeton, y Perales Sánchez, decidieron contraatacar.

Ahora, su demanda judicial será escuchada en consolidación con otras la próxima

semana en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Princeton y otras organizaciones argumentan que serían más

pobres sin las habilidades y la diversidad que proporcionan los participantes

de la DACA.

Para Perales Sánchez, la razón es más personal: "Quería

contraatacar".

En un informe presentado antes de los argumentos orales del

martes, el Departamento de Justicia de EU argumenta que la decisión del

gobierno de poner fin a la DACA se justifica porque la creación del programa

violaba la ley federal de inmigración.

El martes, Perales Sánchez se unirá a unos 200 inmigrantes y

simpatizantes en los escalones de la corte mientras expresan su apoyo a la DACA

antes de que comiencen los argumentos orales.

En la pequeña ciudad de Guanajuato, en el centro de México,

donde nació Perales Sánchez, la mayoría de las personas no podían permitirse

estudiar más allá del sexto grado, relató. Su madre soñaba con darles a sus

hijos más oportunidades educativas, y la familia la trajo a Houston sin visa

cuando tenía ocho años.

Mudarse a una de las ciudades más bulliciosas del país fue

un shock al principio, expresó. Un nuevo idioma, una nueva escuela; estaba muy

lejos del ranchito de su primera infancia.

Sin embargo, Perales Sánchez sobresalió académicamente en la

preparatoria y fue aceptada en la Universidad de Harvard, así como en la

escuela de sus sueños, Princeton.

Pero con la inminente amenaza de deportación y sin

autorización legal para trabajar o calificar para recibir ayuda financiera

federal, ir a Princeton parecía imposible.

La introducción de la DACA en 2012 abrió una puerta. Según

la iniciativa, los inmigrantes indocumentados estarían protegidos de la

deportación si cumplían con un conjunto de requisitos, pasaban una estricta

verificación de antecedentes y pagaban una tarifa de solicitud de casi 500

dólares para renovarla cada dos años. La DACA también permitía a las personas

obtener permisos de trabajo y, en algunos estados, licencias de conducir.

A través de un aspecto de la DACA llamado "libertad

condicional anticipada", Perales Sánchez incluso pudo viajar durante un

semestre a la Universidad de Oxford y trabajar como voluntaria en México en el

Centro de los Derechos del Migrante, la organización sin fines de lucro de

derechos de los migrantes donde ahora trabaja de tiempo completo.

Luego, el republicano Donald Trump, que había prometido en

la campaña electoral poner fin a la DACA, fue elegido presidente en noviembre

de 2016. Ese mes, en respuesta a la preocupación en el campus sobre el posible

final del programa, los abogados de Princeton se reunieron con estudiantes de la

DACA para determinar cómo apoyarlos, según el vocero de la universidad, Ben

Chang.

En septiembre de 2017, la administración de Trump ordenó el

fin de la DACA. Perales Sánchez terminó siendo una de los casi 700 mil

beneficiarios de la DACA que quedaron en el limbo.

“Después de considerar los riesgos potenciales para ella y

su familia, María, cuya valentía y compromiso continúan brillando hasta el día

de hoy, decidió unirse a la universidad para presentar una demanda y usar su

propio nombre (en lugar de proceder de manera anónima) a pesar de esos

riesgos", dijo Chang.

Perales Sánchez, quien en su último año fue codirectora del

Equipo DREAM, una organización de derechos de los inmigrantes en el campus,

sintió que su liderazgo y su voz eran necesarios en la batalla legal.

“Quería apoyar a la comunidad de migrantes, y esta era una

oportunidad muy particular … no todos los campus pedían entablar una demanda.

Entonces, lo supe. Estaba en un lugar en particular por una razón”, afirmó

Perales Sánchez.

Princeton, junto con Perales Sánchez, presentó su demanda en

noviembre de 2018 en un tribunal federal en Washington, D.C., alegando que las

acciones del gobierno violaban la cláusula del debido proceso de la Quinta

Enmienda de la Constitución de EU, incluida su garantía de protección igualitaria

bajo la ley, así como la Ley de Procedimiento Administrativo.

"Afirmamos entonces, y seguimos creyendo ahora, que

Princeton sufrirá la pérdida de miembros fundamentales de su comunidad si la

acción de la administración pervive", subrayó Chang.

Tres tribunales de distrito de Estados Unidos (en el

Distrito de Columbia, California y Nueva York) emitieron medidas cautelares y

exigieron que el programa continúe aceptando solicitudes de renovación de la DACA.

Si bien eso ofreció un poco de esperanza a Perales Sánchez y a otros, no era una

solución para los millones de personas que están indocumentadas.

“Todavía hay personas que están siendo deportadas, todavía

hay personas que están en jaulas. Independientemente de las pequeñas y

diminutas victorias, aún hay demasiadas pérdidas", señaló Perales Sánchez.

La disputa legal continuó, con la administración Trump

apelando las decisiones de los tribunales y pidiendo la intervención de la

Corte Suprema.

"Creo que nunca imaginé que estaría dentro de la Corte

Suprema para un caso, y mucho menos para uno que yo presenté", expresó

Perales Sánchez.

Los asuntos en cuestión en el caso que ahora incluye el suyo

(Trump, presidente de los EU, contra la Asociación Nacional para el Desarrollo

de las Personas de Color, o NAACP), son si los tribunales inferiores tenían la

autoridad para revisar la decisión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS,

por su sigla en inglés) de poner fin a la DACA en primer lugar y si esa

decisión fue legal, según el expediente judicial.

"Es política del DHS no hacer comentarios sobre

litigios pendientes", expuso Vic Brabble, vocero del departamento. El Departamento

de Justicia también declinó hacer comentarios.

En un informe presentado en anticipación del caso, el

Departamento de Justicia argumentó que la decisión del gobierno de eliminar la DACA

estaba justificada porque la creación del programa violaba la ley federal de

inmigración.

“En el mejor de los casos, la DACA es legalmente

cuestionable; en el peor de los casos, es ilegal", afirma el informe.

Más de 140 empresas, incluidas grandes compañías como

Facebook, Starbucks, Target y Verizon, firmaron un <i style="mso-bidi-font-style:

normal">amicus curiae el mes pasado en apoyo a la DACA.

"Al ampliar las oportunidades disponibles para los

beneficiarios de la DACA, este programa ha beneficiado a las compañías

estadounidenses, a la economía de nuestra nación y a todos los

estadounidenses", declararon.

En Twitter, el presidente Trump instó a la corte a anular el

programa y declaró que el Congreso tendrá que encontrar una solución para

permitir que los beneficiarios de la DACA permanezcan en Estados Unidos.

"Si hacen lo correcto y no dejan que la DACA perviva,

con todas sus implicaciones legales negativas, los republicanos y los

demócratas tendrán un ACUERDO para dejarlos quedarse en nuestro país…",

tuiteó Trump el 9 de octubre.

Sin embargo, es más complicado que eso, advirtió Elizabeth

Keyes, profesora asociada de derecho de la Universidad de Baltimore. Comentó que

es poco probable que el Congreso aborde el tema polémico.

Mientras su caso avanzaba, Perales Sánchez se graduó de

Princeton en 2018, consiguió un empleo en el Centro de los Derechos del

Migrante y se mudó a un departamento en Bolton Hill.

Trata de no sentirse demasiado cómoda en un lugar porque su

futuro es muy incierto, señaló. Las únicas decoraciones en su sala de estar son

recordatorios de lo que le da esperanza. Hay una imagen de la Virgen de

Guadalupe sobre su mueble de televisión, junto a una vieja fotografía de su

abuelo y una foto de sus padres, antes de que el cáncer cobrara la vida de su

madre.

"Me concentro mucho en el trabajo porque creo que de

esa manera mantengo viva su memoria", dijo Perales Sánchez en referencia a

su madre. "Centrarme en las dos cosas que ella amaba, la educación y una vida

útil, me hizo sentir que la estaba conmemorando de una buena manera y me hizo

sentir aún más cercana a ella".

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